Fanfic: "Insatiable" 6927 y otras.

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Fanfic: "Insatiable" 6927 y otras.

Mensaje  Ororo * Nebbia el Vie Ago 27, 2010 8:14 pm

Nombre: "Insatiable"
Autor: Ororo.
Clasificación: NC-17, aunque parte suave.
Parejas: 6927 -8059 - XS - RL
Género: Drama.
ADVERTENCIAS: Yaoi [PORNO!], violencia, violaciones, y un poco de sangre.

KHR no me pertenece.



Nota de la autora: Según las reglas de foroactivos, no deben publicarse cosas subiditas de tono, así que pondré aquí solo el primer capitulo de este fic, el que es mi obra maestra, mi primer fic de Reborn, del cual estoy mas que orgullosa. Y al final pondré la direccion de donde pueden seguir leyendolo.

Nebbia.

Insatiable

Capitulo 1: “¡Feliz Cumpleaños!”

Sawada Tsunayoshi, actual jefe de la familia Vongola, la familia más poderosa dentro de la mafia a nivel mundial, se encontraba en estos momentos sentado detrás de su precioso y elegante escritorio de caoba, en su oficina, en la mansión Vongola en Italia. Reborn, actualmente con su recuperada apariencia de unos 25 años aproximadamente, le había dicho o mas bien seudo ordenado que repasara unos documentos de la familia, para una de las tantas reuniones a las que tendría que asistir dentro de la semana, y siendo el preocupado y excéntrico tutor que era, le había dicho al guardián de la tormenta que le asistiera en dicha tarea. De esta manera Gokudera Hayato con gafas y documentos en mano estaba haciendo lo que el arcobaleno le había encomendado…Asistir al décimo jefe en su estudio de dichos documentos…

El sol afuera de la mansión brillaba esplendorosamente, hacia un poco de calor, peor no lo suficiente como para llegar a ser sofocante, varios de los guardianes se encontraban en la casa haciendo las cosas que les gustaba hacer, otros tantos habían salido de la mansión…

La oficina estaba relativamente silenciosa, se podían escuchar algunas exclamaciones lejanas por el pasillo, quizás eran Lambo e I-Pin entretenidos paseándose por la mansión, y al decir paseándose me refiero a gritando y causando desorden, después de todo, el concepto de diversión de los dos niños consistía en atormentar a otros. Gokudera hojeaba de vez en cuando unos papeles, mientras Tsuna se encargaba de firmar otros tantos, preocupándose de leer atentamente todo lo que su guardián le indicaba que debía revisar.

El lejano sonido de un reloj haciendo Tic-Tac era lo único que les indicaba que llevaban su buen tiempo haciendo lo que hacían…

- Creo que esta bien dejarlo hasta aquí – dijo de pronto Gokudera, sacándose los lentes y dejando los documentos que llevaba en las manos sobre el escritorio de Tsuna, este ultimo no pudo evitar soltar un suspiro de alivio – Le informare a Reborn-san sobre los avances de hoy – dijo el guardián, sabiendo que aquello le aliviaría un poco el día al decimo.

- Muchas gracias Gokudera-kun – el décimo le sonrió a su guardián, justo en el momento que alguien llamaba a la puerta de su oficina…- ¡Pase! – tras decir aquello la puerta se abrió y por esta se asomó el guardián de la lluvia…- ¡Yamamoto-kun! – saludó Tsuna con una amplia sonrisa en el rostro, sonrisa que el espadachín devolvió de inmediato.

- Buenas…- saludó a los dos presentes, una vez que cerró la puerta a su espalda comenzó a acercarse al escritorio de Tsuna, sujeta en cinturón llevaba su inseparable katana.

- ¿Sucedió algo? – fue lo primero que preguntó Gokudera mientras se cruzaba de brazos. Siempre tenia esa tendencia a actuar así cuando Yamamoto entraba en el escena, el jefe de ambos no podía evitar sonreír ante esto, bien sabia que la actitud de su guardián de la tormenta ante el guardián de la lluvia solo era para oculta otra cosa, un algo que Tsuna ya comenzaba a sospechar de que se trataba.

- Simplemente venia a avisar a Tsuna de que Dino-san acaba de llegar…- dijo Yamamoto como quien no quiere la cosa.

- ¿¡Dino-san!? – inquirió Tsuna enarcando una ceja., a lo que Yamamoto movió la cabeza en asentimiento.

- Debe ser por lo de la fiesta – le recordó Gokudera al joven de cabello castaño. Al decir aquello Tsuna recordó de inmediato que día era, y el porque el jefe de la familia Cavallone estaba en su mansión, ahora todo tenia sentido dentro de su cabeza.

- Cierto, la fiesta, por poco lo olvido – soltó Tsuna con una leve sonrisa en el rostro – Pero… ¿Porque llego tan temprano? – preguntó el poseedor del anillo del cielo mas para si mismo que para sus guardianes - ¿Vino solo? – interrogó, esta vez mirando a Yamamoto a la espera de una respuesta.

- No, como siempre algunos de sus hombres le acompañan – le informó el espadachín – Y Hibari-san también vino con el…- dijo esto ultimo con una peculiar sonrisa en el rostro, clavando sus ojos en el guardián de la tormenta, el cual no pudo reprimir un leve sonrojo, este intercambio de miradas no paso desapercibido para Tsuna, pero prefirió no decir nada al respecto.

- Oh…- eso fue todo lo que pudo decir Tsuna, después de todo, a pesar de la personalidad de su guardián de la nube, era mas que sabido por todos los integrantes de la familia, de que este tenia una relación con Dino, si es que se puede llamar relación a aquello que esos dos tenían…

De repente la puerta de la oficina se abrió estrepitosamente y por esta entraron Lambo e I-pin, ambos ya de unos 12 años, con voz alegre se acercaron a saludar al jefe de la familia por adelantado, ya que temían no poder asistir a la fiesta por ser esta una celebración solo para mayores. Así que ambos niños se acercaron corriendo hacia el décimo jefe…

- ¡¡Feliz cumpleaños!!

- ¡¡Felicidades!! – gritaban los dos niños con alegría, con esa felicidad típica de ellos, colgándose del cuello y de la ropa de Tsuna, sin dejar de reír…

- Dejen al décimo respirar – les decía Gokudera con voz entre seria y divertida, si bien les estaba diciendo eso, en la practica el guardián de la tormenta sabia que Tsuna adoraba sentir el cariño de la gente a su alrededor, y que en realidad disfrutaba de estos cortos momentos de alegría infantil.

- No te vayas a exasperar – comentó Yamamoto medio en broma, acercándose por la espalda a Gokudera y colocaba ambas manos en cada hombro de este…

Si bien muchas cosas habían cambiado en estos siete años, otras simplemente se habían atenuado un poco, incluso habían algunas otras que simplemente no habían cambiado para nada.

Todos juntos como familia habían enfrentado innumerables obstáculos y enemigos, por lo cual ahora podían decir con total claridad y seguridad de que nada nunca les separaría…

- Dejen al décimo descansar un poco…- dijo Gokudera a los dos chicos, si bien ya no gritaba, igualmente gustaba de sobreproteger al jefe, era un habito difícil de olvidar.

- No te preocupes Gokudera… – le decía Yamamoto…

Siete años juntos solo les habían unido más aun…

Los preparativos para la fiesta de cumpleaños del décimo jefe de la familia Vongola, se estaban llevando acabo en el salón principal de la mansión, ya que era el lugar más espacioso para llevar a cabo dicha celebración.

Habían elegido la mansión para la fiesta, no solo por ser un lugar lo suficientemente espacioso, sino que también por lo que esta por si sola significaba. La mansión era el hogar de la familia, en ella viven bajo el mismo techo, el jefe, guardianes, amigos y familiares, aunque por supuesto, siempre existen cierta excepciones…tales como Hibari Kyoya y Rokudo Chrome, los cuales por sus personalidades independientes preferían mantener su libertad y no vivir en la mansión con todos los otros, lo cual por supuesto no quitaba el hecho de que se mantuvieran en contacto para así poder cumplir con sus deberes de guardianes.

Siendo la familia que eran los Vongola, la celebración de los 21 años del jefe solo era motivo para reunirse como les gustaba, de manera alegre y desordenada. Por supuesto esta celebración no seria una celebración normal, después de todo, no todos los días el jefe cumplía la mayoría de edad. Por ello mismo todos estaban entusiasmados y se habían preocupado para hacer de este día uno muy especial.

Ante la expectativa de todo lo que podría pasar, Tsuna ya estaba ansioso por que la hora de la fiesta llegara, así que lo mejor era distraerse un poco y dejar que quienes se encargaban de los preparativos hicieran su trabajo…

- Décimo, yo ordenare aquí – dijo Gokudera notando el nerviosismo de su jefe, y prefiriendo ayudarle aunque sea en pequeños detalles como este, una sonrisa se parte de Tsuna fue suficiente para saber de que había hecho bien.

- Muchas gracias…- el mas bajo rodeo su escritorio para luego acercarse a la puerta, una ultima mirada a sus guardianes, ante de salir seguido por los dos escandalosos niños.

Tras ese pequeño intercambio de miradas, y aun con los niños revoloteando a su alrededor, Tsunayoshi salio de la oficina rumbo a su habitación, la cual por suerte estaba solo a unas cuantas puertas mas allá de su oficina.

- Chicos ¿Por qué no van a la cocina a buscar algo de dulces? – les dijo el décimo a Lambo y a I-pin con una sonrisa en los labios, sabiendo que la sola palabra dulces les haría salir disparados rumbo a su destino.

- ¡¡Si!! ¡¡Dulces!! – y tras eso, ambos salieron volando por el pasillo rumbo a la cocina, Tsuna no puedo evitar sonreír nerviosamente, pensando en los pobres de la cocina que ahora tendrían que lidiar con los dos niños.

Una vez solo, Tsunayoshi se adentro en su recamara, cerrando la puerta a su espalda se quitó su chaqueta, dejándola sobre una silla se encamino al cuarto de baño, lo mejor era relajarse un poco antes de la dichosa fiesta, una vez allí tomo una refrescante ducha, después de todo aun quedaba algo de tiempo antes de que comenzaran a llegar los demás invitados, y ahora que pensaba en invitados comenzaba a preguntarse quienes vendrían a su fiesta de cumpleaños. Tras salir de la ducha se vistió y arregló, estaba ago nervioso, esta seria una de las mas grandes celebraciones del año, y el solo recordar lo que había sucedido en la ultima fiesta, no podía evitar temer por la seguridad de su mansión, después de todo en aquella ultima fiesta un ala entera de la mansión quedo destruida…

- //Nunca es bueno hacer enfadar a Varia…// - fue lo que cruzó la cabeza del décimo al momento de recordar el incidente de la ultima fiesta - //…en especial a Squalo…ese hombre tiene la capacidad destructiva de una bomba…// - pensó para si mismo, aunque a pesar del desastre, había sido una fiesta inolvidable…

Con varios recuerdos revoloteando por su cabeza, Tsunayoshi se acercó a la ventana de su habitación, la cual justamente daba a la entrada de la mansión, por lo cual podía ver como los vehículos comenzaban a aparecer y detenerse frente a la entrada, los invitados estaban llegando…

- //¿¡Quién demonios invito a Varia!?// - se preguntó al ver bajar de un automóvil a Xanxus acompañado de Squalo, Tsuna no pudo evitar enarcar una ceja ante esto, notando que al parecer no venia nadie mas – //por lo menos son solo ellos dos…// - concluyó - // Lo mas probable es que Reborn les invito…//

De repente alguien llamó a la puerta de su habitación, lo cual alejo su atención de la ventana, Tsuna se volteo mirando hacia la puerta…

- ¡¡Pase!! – exclamó para luego ver como la puerta se abría y allí asomándose por e umbral apareció Bianchi, “Poison Scorpius” le sonrió y le extendió un pequeño regalo, Tsuna se acerco a recibirlo con un leve dejo de duda, con esta mujer nunca se podía evitar ser precavido.

- Todos esperan – anunció ella con su característica voz suave.

- ¿Y Gokudera-kun? Se supone que el debía venir a avisarme…- recordó el décimo.

- Se desmayó al verme…- dijo como si fuera la cosa mas simple del mundo.

- Pero, ¿Se encuentra bien cierto? – inquirió el jefe algo preocupado.

- Si, Yamamoto-kun le esta cuidando.

- Realmente hay que hacer algo con su problema – comentó Tsuna como quien no quiere la cosa, a sabiendas de que decirlo era una cosa, e intentar hacerlo era otra muy distinta.

- Si, pero quizás…- comenzó a explicar la mujer, captando toda la atención del décimo – ya sea algo innato de el a estas alturas…

- ¿Así como un acto reflejo?

- Exacto.

- No me extrañaría…- soltó Tsuna con una sonrisa en los labios.

- ¿Bajamos? – inquirió Bianchi, a lo que Tsuna tomó su chaqueta y le miró

- Si…- fue la respuesta, Tsunayoshi ya completamente arreglado se dispuso a seguir a Bianchi hacia el salón principal, lugar en el cual todos ya estaban esperando.

Una vez frente a las enormes puertas, el décimo jefe de la familia Vongola y dueño del anillo del cielo, tuvo que tomar un largo respiro antes de tomar la suficiente seguridad para abrir las puerta que se levantaban frente a el…

Las puerta se abrieron de par en par para el y un estruendoso “Buon Cumpleanno Décimo Vongola” pudo escucharse con claridad por todo el lugar, la felicidad era demasiada, el saberse tan querido le hacia sentir calido y terriblemente apreciado.

Tras la entrada del cumpleañero, la música no se hizo esperar, Tsuna comenzó a adentrarse en el salón, sintiendo como todos los invitados se le acercaban y le daban personalmente sus felicidades, entregándole regalos, abrazos y calidas sonrisas…

Con solo dar una amplia mirada al salón, pudo ver cuanta gente había venido para saludarle y celebrar con el este momento especial, podía ver a sus padres, a Dino, quien estaba de pie junto a un enojado Hibari, Kyoko y Haru también habían venido, incluso Chrome acompañada de Ken y Chikuza se había dado el tiempo para venir a saludarle.

La celebración continuó a un ritmo normal, la música sonando, la gente disfrutando de la comida, las conversaciones, todos compartiendo y celebrando con toda la felicidad que el momento ameritaba. Cuando el reloj comenzaba a marcar cerca de las once la noche, varios de los invitados ya estaban algo bebidos…

- ¿Dónde esta Dino-san? – interrogó Tsuna a Gokudera, tras percatarse de la ausencia del joven Cavallone.

- Se perdió escaleras arriba con Hibari

- Oh…- fue lo único que pudo decir el décimo – Gokudera-kun ¿Estas bien? – le preguntó Tsuna al comprobar que su guardián de la tormenta tenia una extraña expresión de enfado y disconformidad., como si algo le molestara.

- Si, excelente…- le respondió mientras clavaba la mirada en una silueta un poco mas alejada de los dos, ante esto, el décimo miró hacia donde el mismo Gokudera miraba , encontrando que a quien miraba no era otro que a Yamamoto, el cual se encontraba conversando animadamente con Squalo, Tsuna enarco una ceja ante esto.

El jefe Vongola simplemente soltó un suspiro y sonrió, para luego continuar caminando entre los invitados, tras unos cuantos pasos se encontró con Xanxus en un rincón del salón, este miraba justamente hacia donde el mismo Gokudera continuaba mirando, y de hecho tenia a misma expresión el rostro.

- // ¿Es que acaso no pueden ser mas obvios? // - se cuestionó mentalmente.

- Querido ¿Lo estas pasando bien? – le preguntó su madre cuando se encontraron.

- Si – y Tsuna no mentía, estaba feliz de estar rodeado de todas estas personas, pero a pesar de ello, por alguna extraña razón, sentía que algo le faltaba entre toda esa felicidad…pero… ¿Qué era? - // ¿Qué es lo que falta? //

No entendía bien porque a pesar de todo, a pesar de estar con todas estas personas, con todos sus seres queridos, sentía ese vacío.

De repente las luces del salón se atenuaron, dejando el lugar en una suave penumbra, una de las puertas se abrió y por esta apareció Gokudera sosteniendo una torta, a su lado Yamamoto le acompañaba, a Tsuna casi se le llenaron los ojos de lagrimas, era significativo el hecho de que justamente fueran esos dos los que vinieran con la torta, habían sido los primeros en unirse a la familia y en convertirse en sus amigos, el décimo les sonrió ampliamente a sus guardianes una vez que estos se detuvieron a un metro de el.

- Buon Cumpleanno – susurró el guardián de la tormenta, para después escucharse un buon cumpleanno generalizado, de parte de todos los presentes.

El décimo miro a todos, mas que agradecido por el solo hecho de estar allí, junto a el, acompañándole…

- ¡¡Muchas gracias a todos!! De verdad no solo por estar aquí en este momento, sino que también por haber estado conmigo durante todos estos años…gracias por aun seguir a mi lado – concluyó con palabras serias.

- Espero que no vayas a llorar – se escuchó la voz de Reborn.

- ¡No voy a llorar! – reprochó el jefe Vongola, a pesar de que sus ojos brillaban con lagrimas no derramadas de felicidad, ante esto una risa generalizada se esparció por todo el salón

- ¡¡VOI!! – Se escuchó que gritó Squalo desde alguna parte del salón… - ¡¡Continuemos con esta fiesta!! – y no fueron necesarias mas palabras.

La Fiesta continuó, la gente siguió riendo, bailando, conversando y disfrutando de la compañía de los otros, Tsuna pudo ver muchas cosas que le hicieron feliz, y otras tantas que simplemente desearía no haber visto, pero que se le puede hacer, no se pueden evitar esa clase de cosas y el décimo así lo sabia. En un momento pudo ver como Gokudera discutía un poco con Yamamoto para luego ver como este ultimo atrapaba el rostro del otro guardián y le besaba como si no hubiese un mañana, ante esto Tsuna no pudo hacer otra cosa mas que sonreír y seguir disfrutando de la fiesta.

Ninguno se dio cuenta de lo rápido que corrió el reloj, pero el tiempo paso veloz y el fin de la celebración había llegado, poco a poco los invitados comenzaron a retirarse, Squalo y Xanxus se fueron, y por la expresión en el rostro de este último Tsuna no pudo evitar pensar de que alguien no iba a llegar a dormir, el décimo se sonrojo al solo imaginar aquello.

Tan ensimismado estaba en sus pensamientos o en su intento de no imaginar a Xanxus y a Squalo en situaciones de intimidad que se sorprendió un poco al sentir que alguien le tocaba del hombro. Dejando de lado todo, se volteo encontrándose que quien requería de su atención no era otra que Rokudo Chrome, la cual le miraba con una sonrisa en el rostro.

- ¿Ya tienes que irte? – le preguntó Tsuna con una sonrisa.

- Si, Ken y Chikuza quieren regresar.

- Ah, entiendo, entonces nos veremos en alguna otra ocasión – dijo el décimo Vongola a modo de despedida

- Antes, tengo algo que entregarle Boss – dijo ella mientras rebuscaba en su bolso, ante esto el décimo enarcó una ceja, algo en el fondo de su estomago parecía un poco revuelto, como si algo revoloteara en su interior, como expectante a lo que fuera a entregarle la joven en cuestión. – Tome – era un sobre, una carta, Tsuna tomó la carta y un peculiar escalofrío le recorrió al hacerlo.

- Esto…

- Es una carta de él…- dijo ella con voz suave, el décimo le miró inquietante, la ansiedad se multiplico, ¿Qué quería decir la joven ilusionista?

- ¿De el? – no sabia muy bien porque le había preguntado aquello, si bien en el fondo de su ser sabia perfectamente a quien se refería, pero de todas formas le había preguntado, quizás como una forma de reafirmar lo que estaba pensando en esos momentos mientras contemplaba la carta entre sus manos.

- Mukuro-sama – dijo ella con una sonrisa suave.

- Mukuro…- Tsuna clavó sus ojos en la carta que la chica le había entregado.

- Ya debo irme – dijo Chrome – Nos veremos Boss – se despidió ella. Para cuando el décimo se dio cuenta, y tras ver partir a la joven ilusionista, ya no quedaba ningún invitado en el salón, los guardianes que vivían en la mansión con el, estaban trasladando los regalos del décimo hacia la habitación de este. Tsuna se había quedado estático con la carta en su mano, con cierto miedo ¿Quién sabe que podría haber adentro?, y ante esa pregunta comenzó a cuestionarse el como su guardián de la niebla había escrito la dichosa carta en cuestión, pero solo le tomó unos pocos segundos recordar la habilidad de este, para poder comunicarse con Chrome, y fue allí que se dio cuenta de que lo mas probable es que lo que fuera que estuviese escrito en la carta, la joven ya lo sabría.

Con dedos temblorosos, volteo la carta para así poder abrirla, fue allí que una mano se posó sobre su hombro, gesto que le sobresalto un poco, al parecer se había sumergido muy en lo profundo de su mente al contemplar la carta.

- Décimo
- S… ¿Si? – interrogó volteándose, encontrándose con Gokudera, el cual el sonrió con suavidad.

- Ya trasladamos todos los regalos a su dormitorio - le informo el guardián.

- Gracias, ya pueden ir a descansar…- le dijo el décimo, a unos cuantos pasos de Gokudera, apoyado en una de las paredes esperaba Yamamoto.

- Hasta mañana entonces Décimo – se despidió Gokudera comenzando a acercarse a la puerta de salida del salón.

- ¡Buenas noches Tsuna! – se despidió Yamamoto, acercándose al otro guardián y pasando uno de sus brazos por los hombros de este

- ¡No me toques! – le regañaba Gokudera

- Que descansen – les dijo Tsuna viendo como se alejaban aun discutiendo.

Tras esas ultimas palabras intercambiadas con sus guardianes, se encamino hacia su recamara, con paso lento y tranquilo por los amplios y ahora vacíos pasillos, no podía evitar jugar con la carta entre sus dedos, simplemente ansioso con saber que había en su interior, en cuestión de pocos minutos llegó hasta la puerta de su recamara, aquellas amplias puertas dobles de madera tallada, con cuidado de no meter mucho ruido, abrió y cerró la puerta a su espalda. Sin dejar de pensar en su guardián de la niebla se sentó en el borde de su cama, tomando un largo suspiro decidió de que era momento de abrir la dichosa carta y acabar con toda esta tortura que parecía hacerle un nudo en el estomago.


“Buon cumpleanno Vongola Décimo”


Era todo lo que decía aquel papel, nada mas y nada menos, y solo esas cuatro palabras bastaron para desmoronar el control mental de Tsuna en un abrir y cerrar de ojos. Una lágrima rebelde se deslizó desde sus ojos castaños, por su rostro de piel suave, hasta desparecer bajo su mentón. La carta en su simpleza acababa de tocar algo en el fondo de su corazón, esta carta era solo para el, de Mukuro solo para el…

A pesar de todos los años que habían transcurrido, Mukuro aun le esperaba, y ante esto Tsuna comenzó a sentir un algo, una poderosa necesidad de liberar a su guardián de aquella prisión Vindice, pero el jefe Vongola sabia que no podía llegar y liberarle como si fuera la cosa mas simple del mundo, las cosas no eran así de simple, y nunca serian así de simples. Muchos dentro de la familia se negarían ante esto, de la misma manera de que habrían otros que le apoyarían en su decisión, pero muy en el fondo sabía que debería tomar una decisión en algún momento, no podía simplemente dejar a Mukuro allí…le necesitaba…

- // ¿Le necesito?// - se cuestionó mentalmente, o sea sabia que Chrome ocupaba el lugar de Mukuro solo mientras este estuviese encerrado, la posibilidad de que algún día recobrara su libertad había estado persiguiéndole desde hace un tiempo ya…La idea de liberar a su guardián de la niebla le perseguía, pero por mas que deseara hacerlo…el recuerdo de todo lo que este había provocado, y todo el daño que había hecho seguía vivo en su interior, no podía simplemente olvidarlo todo así como así, pero por el otro lado, no podía ignorar aquella vocecita dentro de su cabeza que le decía que el tiempo cambia a las personas, y que por ello Mukuro también debiera haber cambiado, sino ¿Por qué le habría enviado aquella carta?

Con la cabeza repleta de mil y una cosas, decidió que lo mejor era descansar, después de todo, ya mañana tendría trabajo que retomar, el cual le haría olvidar todo esto.


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Dos días habían transcurrido desde la fiesta del Décimo Vongola, las cosas habían retomado su ritmo normal, los guardianes yendo y viniendo, algunos de ellos entrenando, otros pasando el tiempo antes de ser enviados a alguna misión. Si bien todo parecía muy normal, para el jefe de la familia no era así, había intentado retomar el ritmo normal de su rutina, pero simplemente no había sido posible, no podía dejar de pensar en Mukuro, no podía dejar de darle vueltas al asunto, ¿Liberarle o no liberarle? No sabia que hacer, no sabia como dejar de pensar en el.

- ¡Dio! – exclamó agarrándose la cabeza y depositando su frente en la lisa superficie de l escritorio – No puedo dejar que esto me domine – susurró para si mismo.

- ¿Sucede algo Décimo? – Tsuna no tuvo que levantar la cabeza para saber que era Gokudera el que había entrado en su oficina.

- No, solo un poco cansado, nada mas – dijo levantando lentamente la mirada, encontrándose con que Gokudera le traía unos documentos - ¿Y eso?

- De Varia…- le respondió el guardián de la tormenta con una extraña expresión en el rostro, extendió los documentos a Tsuna, el que no pudo evitar enarcar una ceja ante la extraña mirada de Gokudera.

- ¿Estas bien? – interrogó Tsuna analizando la mirada algo enojada de su guardián.

- Si, solo una discusión con el estúpido de Yamamoto…- le respondió sin darle mayor importancia al asunto.

- Veamos…- con los años que ya llevaban de conocerse, Tsuna tenia mas que claro que cuando entraba en la imagen su guardián de la lluvia lo mejor era dejar las cosas allí, así que cortando eso por lo sano, optó por comenzar a hojear los documentos que le entrego Gokudera. Entre los documentos venia una carta de parte de Xanxus, con el guardián de la tormenta a la espera de una respuesta, el décimo leyó la carta para luego mirar al mas alto.

- ¿Décimo?

- Xanxus requiere de que dos de mis guardianes para una misión…- dijo Tsuna con voz calmada, Gokudera era su consiguiere, por aquella razón toda decisión era consultada con el antes de ser definitiva.

- Hibari, Chrome y Ryohei no están en la mansión – le respondió el peligris de inmediato.

- ¿Ryohei?

- Tuvo que ir a ver a su familia. – le explicó el mas alto con simplicidad, el pelicastaño asintió ante esto.

- Entiendo…- Tsuna se cruzó de brazos y se apoyo por completo en el asiento…por un segundo mientras meditaba que hacer, no pudo evitar ver la imagen de Mukuro, al momento que eso sucedió se quedo en blanco, mil y un posibilidades de lo que podría suceder, si le liberaba o no, jamás podría dejar de pensar en su guardián de la niebla…

- ¿Décimo?

- Tendrás que ir tú y Yamamoto-kun – dijo el jefe abruptamente, a lo que Gokudera le miró enarcando una ceja.

- ¿Esta seguro Décimo? – inquirió el guardián con algo de duda – No creo que sea bueno que se quede completamente solo.

- No estaré solo, la servidumbre, Lambo, Ipin e incluso Reborn se quedaran conmigo…- dijo mirando a Gokudera – No hay de que preocuparse.

- Esta bien…- le respondió finalmente - ¿Para cuando debemos estar saliendo?

- Mañana en la mañana…- Gokudera movió la cabeza en asentimiento.

- Toma, aquí esta toda la información necesaria…- Tsuna le entregó uno de los papeles que venia entre los documentos.

- Bien, iré a avisarle a Yamamoto. – tras eso el guardián de la tormenta salio de la oficina del jefe Vongola, y fue allí donde un algo golpeo fuertemente en el interior de este ultimo.

- Debo liberar a Mukuro – así de simple, casi como si recién se hubiese dado cuenta de que así debía ser, de que su guardián debía ser liberado…y por nadie mas que por el mismo.

La decisión ya había sido tomada, necesitaba sacarle, no pensar en lo que sucedería después de que lo hiciera, simplemente hacerlo, ya después podría lidiar con las consecuencias de liberar a alguien que había sido encerrado por todas las cosas malas que había hecho, pero Tsuna sabia que toda persona merecía una segunda oportunidad, una opción para enmendar sus errores, y eso era lo que le daría a Mukuro…Una segunda oportunidad.

De esta manera el décimo Vongola se puso de pie y salió de su oficina rumbo a su recamara, necesitaba pensar, y mucho, y ahora, por una razón que no quería terminar de entender sentía una peculiar emoción ante la idea y perspectiva de volver a ver a Mukuro. No quería dejar que su mente se dejara dominar por sus emociones, esto lo hacia por el hecho de que el otro era su guardián, y debía tener una segunda oportunidad, nada mas…nada mas…las rebeldes mariposas en su estomago no significaban nada, absolutamente nada.

Una vez en su habitación se dejo caer sobre su cama, cerró sus ojos castaños, relajándose ante la expectativa de que lo que estaba apunto de hacer le traería muchos problemas, demasiados de hecho, pero simplemente no podía retractarse, deseaba hacerlo con todo su corazón, y sin importar nada, lo haría de todas maneras.

Se giró en la cama hasta quedar boca arriba, abrió sus ojos, y al hacerlo se encontró con que Reborn le miraba con una impecable ceja enarcada.

- ¡¡Reborn!! – exclamó sentándose de golpe en la cama, su tutor ahora le miraba no solo con la ceja alzada, sino que también con los brazos cruzados sobre su pecho.

- Algo planeas – soltó de repente el arcobaleno.

- ¿Qué? No se de que estas hablando – dijo Tsuna mientras se quitaba su chaqueta y la dejaba a un lado de la cama, el arcobaleno no desvío la mirada.

- Estoy seguro…has estado actuando extraño…- dijo mientras estrechaba la mirada.

- Es estrés, nada mas – le respondió quitándose la corbata, el mayor se le acerco y le miro atentamente, a la espera de que su presencia fuera lo suficientemente amenazante como para que el otro hablara de una vez por todas.

- Sé que es algo mas, y lo descubriré…- le dijo con voz suave y sedosa, peligrosa. Tsuna no flaqueó, algo que había aprendido en estos siete años era que mantener la firmeza frente al arcobaleno era lo esencial, había sido algo difícil tomando en cuenta su antigua personalidad, pero ahora si bien Tsuna le tenia un gran respeto a Reborn eso no quitaba el hecho de que siendo el nuevo jefe, su palabra era orden y ley, y ni siquiera el arcobaleno podía ir en contra de él.

Fin capitulo 1.


Notas finales: Aquí dejo el link, espero disfruten del fic.

"INSATIABLE"

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